
Sus manos firmes tomaban su cintura estrecha, y entre sus dedos se escabullía la carne de ella. Sus besos rebotaban en el cuello de la joven puritana.
Su respiración se agitaba, y el le hacia juego con sus palabras seductoras. El ya tenía todo un plan para esa noche. La tenía a ella, una dulce princesita de 16 años, prácticamente nueva, sin corazones rotos, sin maldad en su memoria, con sueños y sentimientos legítimos hacia un profesor de historia que bordeaba los 40 años. Aquel que siempre le miraba las piernas en cada clase, que botaba los lápices para poder mirar de bajo de la mesa su entrepierna, aquel que disfrutaba cada clase extra que su alumna preferida tomaba. Aquel que se deshacía con cada sonrisa que ella le daba de forma cómplice…la tenía a ella, una casa sola, a la cual le faltaba vida, y que solo ella podía entregarle a esos libros empolvados de historia de chile…ya era hora de construir una nueva historia…
Suavemente empezó a quitarle la blusa, la desabotonaba con mucha dedicación, dejando al descubierto un sostén rosado de encaje y un ombligo que adornaba un vientre calido y suave. La falda subía y bajaba y las manos del profe se mimetizaban con el movimiento.
Ella solo se dejaba acariciar con esas manos tan grandes y protectoras…
Recostada en la cama desnuda, con su sexo a la deriva y unos pechos expectantes…el profesor quedo sin aliento. Sus ojos quedaron clavados en los ojos de ella…tapo su cara con sus dos manos… dio la vuelta y salio de la pieza…serró la puerta y la joven recogió sus ropas y se deshizo en llantos.
El profesor de historia no podía desojar esa flor intacta… eso ya se había convertido en amor.
Su respiración se agitaba, y el le hacia juego con sus palabras seductoras. El ya tenía todo un plan para esa noche. La tenía a ella, una dulce princesita de 16 años, prácticamente nueva, sin corazones rotos, sin maldad en su memoria, con sueños y sentimientos legítimos hacia un profesor de historia que bordeaba los 40 años. Aquel que siempre le miraba las piernas en cada clase, que botaba los lápices para poder mirar de bajo de la mesa su entrepierna, aquel que disfrutaba cada clase extra que su alumna preferida tomaba. Aquel que se deshacía con cada sonrisa que ella le daba de forma cómplice…la tenía a ella, una casa sola, a la cual le faltaba vida, y que solo ella podía entregarle a esos libros empolvados de historia de chile…ya era hora de construir una nueva historia…
Suavemente empezó a quitarle la blusa, la desabotonaba con mucha dedicación, dejando al descubierto un sostén rosado de encaje y un ombligo que adornaba un vientre calido y suave. La falda subía y bajaba y las manos del profe se mimetizaban con el movimiento.
Ella solo se dejaba acariciar con esas manos tan grandes y protectoras…
Recostada en la cama desnuda, con su sexo a la deriva y unos pechos expectantes…el profesor quedo sin aliento. Sus ojos quedaron clavados en los ojos de ella…tapo su cara con sus dos manos… dio la vuelta y salio de la pieza…serró la puerta y la joven recogió sus ropas y se deshizo en llantos.
El profesor de historia no podía desojar esa flor intacta… eso ya se había convertido en amor.
2 comentarios:
mori. ta muy buena mari fue su final asi innesperado ! yo crei qe el profe la iba a deshojar xD besos amiga :)!
oooooh! como me gustaria ser la protaginista de esta historia...pero cambiaria dos cosas... el profesor seria de filosofia...y el final seria feliz....
beos de chocolate...
Publicar un comentario